viernes, 7 de enero de 2011

SOBRE MI PROYECTO PERSONAL

Ya he comentado en otra ocasión, que comencé a pintar desde muy joven. Hoy, reconozco que no entiendo mi vida sin el arte y más exactamente, sin la pintura.

Hace tres cursos, elegí como optativa la asignatura de Arteterapia. Siempre había pensado que el arte no sólo tiene una función estética, sino muchas más. Y, quizás por eso, no dudé en elegirla cuando vi que se impartía en nuestra facultad.

Desde el principio me pareció una asignatura apasionante y los textos que se nos facilitaron para reflexionar sobre la función del arte como sanación de la mente, me sirvieron para afianzarme en muchos de los conceptos que fuimos viendo y que pronto, comencé a relacionar, inconscientemente, con mi proceso vital y de trabajo. También me hicieron reflexionar sobre lo negativo o destructivo de los sucesos que han ido hiriendo mi vida y las salidas que yo he sido capaz de ir buscando, entre ellas la pintura; aunque ésta siempre ha estado en mi vida, no ha sido consecuencia “de”, sino algo que siempre ha vivido paralelo a mi existencia desde que era muy joven.

Sin embargo, las circunstancias del tiempo en el que se vive, las de ser mujer en una sociedad en la que se nos relegó al ámbito de lo privado y no “despertar” a tiempo, las circunstancias personales ¡pesan tanto!, que al final del trayecto, todo es una pura “pregunta”, hasta la propia identidad. Y la pintura, esa amiga que me ha acompañado a lo largo de tantos años, su práctica, se vio relegada en más ocasiones de las que yo hubiera deseado.

Pese a todo, soy una mujer positiva que piensa con Ernesto Sábato, que el arte salva. A lo largo del tiempo, en los momentos duros y difíciles, me así al arte como única tabla de salvamento. ¿Lo he conseguido?

Reflexionando sobre el concepto de Arteterapia y algunos de los textos que fuimos viendo, descubro que hay ciertos elementos y temas que aparecen casualmente en mis trabajos plásticos de estos últimos años. Concretamente a partir del 2006, que se da un punto de inflexión en mi vida y en mi pintura.

Y es curioso observar cómo a raíz de varios hechos traumáticos seguidos en el tiempo, en esos momentos frágiles en los que el abismo y el caos acechan, comienza a surgir un nuevo proceso creativo con el que descubro y experimento nuevas necesidades expresivas tanto de contenido como de técnicas, que dan como resultado una pintura radicalmente distinta a la que venía haciendo. Quizás sólo sea lo que dice el psiquiatra Leo Navratil: la finalidad del acto creador, es su necesidad de dar orden a un nivel de vida para pasar a otro superior al que hay que seguir dando orden, y hace hincapié en lo instintivo como aquello que hay que ordenar[1]

Todas estas reflexiones, me han llevado a la necesidad de trabajar con la memoria y el paso del tiempo. Y este, es el PROYECTO PERSONAL en el que me interesa seguir trabajando.: materializar mi memoria individual. Pienso que las personas, hasta los lugares, tienen su memoria y no digo recuerdos, porque los recuerdos pasan y se acaban. La memoria, sin embargo, es algo vivo, algo que continuamente se está regenerando.

Iré dejando algunas reflexiones sobre este mi proyecto.

Hoy cuelgo algunos de los trabajos que voy realizado sobre el mismo. Es un tríptico titulado Tiempo, memoria y ausencias. Es una técnica mixta sobre papel. Collage, tranferencia, acuarela, aceite de oliva y betún de Judea.



[1] LÓPEZ FERNÁNDEZ CAO, Marián y MARTÍNEZ DÍEZ, Noemí. ARTETERAPIA. Conocimiento interior a través de la expresión artística. Madrid, 2006. Ed. TUTOR. p. 123

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