En este segundo ejercicio, el reto ha sido abordar una composición más compleja que el trabajo anterior, metiendo dos figuras situadas a distinta altura. De esta manera, las dos forman una diagonal, a la vez que se crea un ritmo curvo que arranca desde la tela roja, el cuerpo femenino que engarza con las piernas, brazos y tela negra de la figura masculina.
Aunque el color se comenzó con una gama más fría, se fue calentando y trabajando los complementarios.
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