domingo, 28 de noviembre de 2010

MATISSE, TÀPIES Y BRAM VAN VELDE: tres importantes artistas del siglo XX

Con ellos voy a hilvanar un breve texto para dejar constancia de mi interés por su obra, a la vez, que seguir con las sugerencias de colgar en el blog todo lo que se indica en clase.

Aunque parten de propuestas estéticas muy diferentes, Tàpies es considerado uno de los máximos exponentes de Informalismo Europeo. Bran Van Velde del Expresionismo Abstracto y Matisse del Fauvismo – parte de su obra se puede contemplar en estos días en el Palacio de Carlos V de Granada-, los tres crean una obra propia de lo que es su experiencia vital y artística, por otro lado, tan íntimamente ligadas.

Al hablar de EXPRESIONISMO se suele entender una tendencia surgida a comienzos del siglo XX, en la que participan artistas de varios países. Sin embargo, hay quienes entienden el expresionismo como una constante, y que ésta se detecta, en lo fundamental, lo mismo en el arte prehistórico y en el griego arcaico que en el arte medieval y en el siglo XVII. Para D. A. Dondis, en su libro La síntesis de la imagen –página 157- viene a decir que el expresionismo está íntimamente ligado con el estilo primitivo, y continúa diciendo que la única diferencia importante entre los dos, es la intención; tanto uno como otro, usan la exageración deliberadamente para distorsionar la realidad. Los dos pretenden provocar la emoción, ya sea religiosa o intelectual.

En este sentido, hoy día, se entiende por expresionismo casi todo el arte contemporáneo, incluidas las tendencias constructivista y pretendidamente racionalistas, pues tal y como lo entiende la historiografía y la crítica, el expresionismo lo que hace es intelectualizar el arte, valorando los contenidos y actitudes emocionales. Mantiene, además, la tendencia de borrar las diferencias conceptuales entre arte plástico –pintura y escultura- y poesía.

El expresionismo, es pues, un movimiento de raíz romántica, subjetivo en el que el artista aspira fundamentalmente a expresarse a sí mismo, a manifestar una realidad que entiende no es la visible. El hombre y sus problemas son el centro de los temas artísticos.

Por el contrario, El FAUVISMO, y los artistas que lo representan –Matisse es uno de sus mayores representantes- no parece que se planteen fundamentalmente el arte como un problema. De raíz romántica como el expresionismo, los fauvistas consideran –como dice Matisse- que la obra de arte lleva “en sí misma su entera significación”. En este sentido son más artistas. Pero los fauvistas no sólo no rompen nada, sino que siguen demasiado apegados al entendimiento tradicional del arte. Sólo Matisse supo advertir la necesidad del abandono de la objetividad y fue muy permeable a influencias de otras culturas, orientales, sobre todo. Su pintura, alegre y dinámica, ha estado atenta al posterior desarrollo del arte, aunque los puntos de contacto no hayan sido esenciales y no se apartaran en lo fundamental de sus orígenes impresionista.
Tàpies y Bram Van Velde reflexionan sobre la esencia del ser humano y la integran, aunque de manera muy diferente, en su propuesta estética. En los dos, el existencialismo marcará su trayectoria vital y artística. Tienen un sentido de la vida quizás más trágico. Matisse, por el contrario, ve la vida de manera más serena, más apacible, más lúdica. Su pintura la mueve el color y el dibujo. En su obra, el color sensual, el ritmo, el uso de la ornamentación, el gusto por lo arabesco, se contraponen al sentido trágico de la vida que mueve la obra de Tàpies y el sentido existencialista de Van Velde.
Tàpies es un artista aplastante, superior, busca la expresividad de los materiales; materiales muy diferentes, que significan mucho, con una gran carga sentimental, historica, vital… De Tàpies es interesantísima la utilización de la materia, la textura, cómo utiliza las tierras naturales, los ocres, el azul, el negro, el blanco…La utilización de la materia en su propio color natural, ya da sentido a un cuadro, a su obra. Es dramático, profundo, simbólico. Para Tàpies el arte debe poseer un “substrato moral”. Le recuerda al hombre su propia naturaleza. También ha sido considerado precursor del arte povera

Bran Van Velde es un pintor que vive la pintura en soledad y en silencio y hace de esta soledad y este silencio el motor de su vida y de su obra. Para él, "pintar es intentar alcanzar un punto donde uno no pueda sostenerse". Por eso su amigo Samuel Becker dijo de él que “es el pintor de lo imposible”.

Tâpies y Van Velden coinciden diciendo que su obra la mueve la intuición. “En mí sólo manda la intuición”, dice Tàpies. Para Van Velde, los cuadros son impulsos, lagunas en la vida, silencio…”. También dice "Pintar es buscar el rostro de lo que no tiene rostro, y la pintura es el hombre ante su desastre". La pintura de Matisse parece estar muy alejada de estos planteamientos.
Los tres trabajan, pintan hasta avanzada edad.

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